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Tratamiento de disfunciones sexuales y terapia de pareja

Disfunción eréctil

Definición: La disfunción erectil, impotencia o falta de erección es la incapacidad para conseguir o mantener una erección satisfactoria para el coito.

Actualmente denominada impotencia   o falta de erección es causada por varios motivos, los cuales pueden ser de naturaleza psicológica o   física. Sin embargo, el ser impotente no significa tener algún tipo de problema,   bien sea de fertilidad, eyaculación, de orgasmos o con el funcionamiento sexual.   Aunque los riesgos de impotencia crecen a medida de los años, no es una   consecuencia inevitable del envejecimiento.         La prevalencia es del 52% en   varones de 40 a 70 años y aumenta con la edad. Sin embargo, los varones pueden   disfrutar de la actividad sexual durante toda la vida; aunque la cantidad y la   fuerza del eyaculado y la tensión muscular se reducen, la impotencia no   es un proceso inevitable en relación con el envejecimiento.

La intervención eficaz resolviendo el problema de impotencia o falta de erección pasa por   indentificar su etiología, que suele ser el resultado de la interacción de   múltiples factores. 

En pocas ocasiones la impotencia o falta de erección es primaria (el hombre   nunca ha conseguido ni mantenido una erección), que se suele deber a factores   psicológicos (culpa sexual, miedo a la intimidad, depresión, ansiedad) y en   menos ocasiones a factores biológicos.
La impotencia o falta de erección secundaria se produce cuando un hombre que podía conseguir y   mantener una erección ya no puede hacerlo, y más del 90% de los casos son de   naturaleza orgánica. La causa principal orgánica de la disfunción erectil o falta de erección es vascular, pero otras grandes   categorías incluyen los trastornos hormonales, uso de drogas y enfermedades   neurológicas.

Con respecto a las causas psicógenas (psicológicas y/o sociales) de la   disfunción erectil, una de las claves de la organización de la terapia sexual es   su consideración con criterios de temporalidad. Así distinguimos:

- Factores   psicógenos predisponentes de la impotencia o falta de erección:
La presencia de estos factores puede facilitar   la aparición de episodios de falta de erección. Entre los más comunes   encontramos:

  • Mensajes antisexuales en la infancia
  • Ambiente familiar problemático
  • Información sexual inadecuada. Falsas creencias sexuales
  • Primeras experiencias sexuales inadecuadas o   problemáticas
  • Inseguridad temprana en el papel sexual
  • Miedo al compromiso. Miedo a la intimidad
  • Personalidad ansiosa
  • Baja autoestima

- Factores psicógenos precipitantes de la impotencia o falta de erección:
La aparición de estos factores puede suponer un episodio de   falta de erección.

  • Alteración general de la relación
  • Disfunción sexual en la pareja
  • Pareja exigente
  • Expectativas no razonables
  • Fracaso fortuito previo
  • Experiencia sexual traumática
  • Reacción a causas orgánicas
  • Aumento de la ansiedad generalizada
  • Depresión

- Factores psicógenos mantenedores de la impotencia o falta de erección:
La presencia de estos factores contribuye a que la   impotencia o falta de erección se instaure como respuesta automática ante el estímulo   sexual. Miedo a: la relación sexual, fracasar, no responder,   perder la erección, penetrar, etc.

  • Ansiedad ante la idea o la posibilidad real de un coito    
  • Vulnerabilidad del hombre hacia la actitud de la pareja   con respecto a la disfunción erectil    
  • Sentimientos de culpa
  • Déficit en la comunicación de pareja       
  • Juego erótico escaso
  • Falta de percepción de las sensaciones sexuales:   desconectarse de la excitación, e incluso del deseo sexual, al situarse como   expectador de sí mismo durante el juego sexual (rol del espectador).       
  • Inseguridad, que pronto va extendiéndose a otros ámbitos  de la vida del hombre.
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